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De hecho los grupos construyen espacios paradójicos, simultáneamente próximos y alejados de los centros de poder, conectados por nuevos canales de interacción entre lo local y el Estado. Es común que se denuncien las violencias ejercidas contra las mujeres o la extorsión como prácticas moralmente intolerables. La búsqueda del reconocimiento local pasa entonces por el restablecimiento de un orden moral que busca separar buenas y malas conductas. Frente a esta realidad, que supera a México y a Estados Unidos, Energici publica “El estudio de la obesidad y la gordura desde la sociología y la psicología social”, un paper que responde qué claves psicosociales influyen en este fenómeno.
Por su disposición a dialogar y negociar abiertamente, las autodefensas resultan ser un aliado atractivo para el Estado, a pesar de los múltiples conflictos y procesos de dominación que tienden a alimentar nuevos ciclos de violencia. Nuestra hipótesis central es que la razón de ser de las autodefensas en México es de convertirse en intermediarios, interlocutores y aliadas de las autoridades para el mantenimiento del orden y el control territorial a nivel local. Con esta frase comienza la conversación con María Alejandra Energici, psicóloga y Doctora en Sociología de la Universidad Alberto Hurtado, quien junto a la socióloga Elaine Acosta, revisaron más de 350 artículos en inglés para indagar qué se ha estudiado del cuerpo obeso, atendiendo al aumento de este fenómeno a nivel mundial. Es importante consignar que la prevalencia de la cirrosis hepática durante el periodo de estudio fue de 9,85%.
El índice de precios al consumidor reporta un aumento de 4.67%, es decir su nivel más alto desde el 2017. Es interesante ver que el marketing con causa no es algo nuevo, sin embargo los problemas del mundo se evidencian a mayor escala y con más velocidad actualmente debido al manejo de la comunicación transformada por la tecnología. Y esto conlleva a que las empresas, como actores claves en el desarrollo del mundo, tengan la presión de responder a las nuevas necesidades. Los grupos de autodefensa son parte de las interfaces violentas que existen en México entre la política local, regional y nacional, en un contexto en el cual el control de los canales de intermediación es cada vez más fundamental para la conservación u obtención del poder. En estos procesos, el Estado asume un rol de juez y parte en el cual el factor fundamental no es tanto la ley que las categorías de amigo y enemigo. En Michoacán, cuando empezó a operar la Comisión federal para la legalización de los grupos, los que no se “alinearon” con sus requisitos se convirtieron en enemigos, y tanto sus líderes como sus miembros recibieron castigo similar al de los criminales que perseguían juntos anteriormente.
Luego, a través de la colaboración con grupos de autodefensa, el Estado puede mejorar su legitimidad local o por lo menos garantizarse una presencia territorial aceptada por la población, al menos por un tiempo. En Michoacán, por ejemplo, a partir del otoño 2013, las fuerzas públicas podían apoyar militarmente a las Autodefensas cuando éstas tomaban el control de municipios anteriormente dominados por los Templarios, para luego instalarse con ellas en el territorio, brindar ayuda a los habitantes, antes de progresivamente recuperar el mando de la seguridad local. Los grupos de autodefensa buscan garantizar condiciones aceptables de seguridad y estabilidad para obtener el respaldo moral, social y financiero de la población, lo cual luego les permite presentarse frente a las autoridades como actores confiables y responsables, potenciales aliados en la co-gestión del orden y de la seguridad. Descontento de los campesinos causado por el despojo de tierras, que de manera sistemática se venía dando desde 1883 y la sobreexplotación del trabajo asalariado en minas, fábricas y haciendas.
En este sentido, las fuerzas armadas, cuando colaboran con autodefensas, compensan ciertas de sus carencias prácticas de conocimiento local. También sirve para arrestar líderes criminales, mantener el orden social, reprimir ciertas formas de movilización y asegurarse de que no cualquiera llegue al poder. En estos ámbitos, la acción de las fuerzas públicas pasa por la colaboración con civiles armados, que se convierten en guías de inestimable valor. No hay norma que permita a grupos de civiles pasearse armados por la vía pública y hacer que los ciudadanos se identifiquen. Lo que revela la colaboración a plena luz entre civiles armados – ilegales – y agentes públicos es entonces la complejidad del poder y de las soberanías superpuestas en Michoacán y en varias regiones de México. Demuestra, por ejemplo, como los representantes del Estado no siempre saben leer los documentos de identidad producidos por el Estado mismo.
Para abrir esta interlocución con las autoridades, las Antigua y Barbuda autodefensas pueden presionarlas a través de los medios – convocando conferencias de prensa y usando las redes sociales para transmitir sus mensajes -, así como cortar rutas, ocupar espacios simbólicos en ciudades, retener soldados o arrestar a Presidentes municipales. Pero también tienden a “ofrecerle” servicios al Estado, que yacen en un conjunto de habilidades y recursos claves. De hecho, mi tesis doctoral demuestra como en el país los actores violentos no-estatales no buscan derrocar el sistema político, sino obtener o conservar una posición ventajosa dentro de él, aunque sea a través del uso de la coerción. Esto vale también para los carteles de la droga, pero la ruptura que marcan las Autodefensas yace en la reivindicación abierta de colaboración con el Estado. Como sucedió en Michoacán a partir de 2013, las armas sirven también para ser vistos por el Estado, forzarlo a intervenir y llevarlos a sentarse con sus líderes para dialogar.
En Japón y en los países occidentales la hepatitis viral C es el primer factor asociado a oncogenicidad, hecho que contrasta con las regiones donde el virus B de hepatitis es endémico29. Hace unos meses atrás fuiste merecedora del Premio Crónica en Cultura por apoyar causas sociales como la educación, cuéntanos sobre tu fundación y cuál es la labor que esta cumple. La fundación que lleva mi nombre fue creada para apoyar en un inicio a los jóvenes que han sido tocados por el narcotráfico en una de las zonas más pobres de México, en el Estado de Guerrero en donde hay una zona del narco muy fuerte. Gracias a la música, a la danza, al teatro y al canto, todos estos jóvenes han salido adelante y han podido descubrir que hay una vida mejor y que se puede vivir de las artes mejor que del crimen. Las interacciones, sin embargo, no van sin roces y conflictos, sobre todo porque los líderes generalmente buscan obtener un respaldo político que incluya un margen de autonomía local.
Hasta junio de 2015, los civiles armados se expandieron hasta contar con alrededor de 15,000 miembros3. Estuvieron a punto de controlar territorialmente más de la mitad del estado de Michoacán durante un periodo en el cual el gobierno federal osciló entre pasividad, represión y finalmente colaboración activa con la creación de una Comisión especializada. A través de ésta, entre 2014 y 2015 el gobierno federal condujo un proceso inédito de institucionalización de grupos armados ilegales al crear una fuerza de policía para integrarlos al cuerpo del estado4. En México la mortalidad por cirrosis hepática se ha considerado un grave problema de salud pública con variaciones regionales, de género, grupo etario y factores de riesgo asociados a daño hepático a través del tiempo desde 1950 a la fecha7,8,9.